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o Todo el Mundo es un Poco Racista/Sexista


Este soy yo.

Soy blanco, hombre, 30 años, nacido y criado en el extranjero. Para bien o para mal, he sido víctima de la discriminación racial y sexual durante toda mi vida.

En China, 1990s, los viejitos nos llaman “gwai lo” (diablos blancos) y escupen al pasarnos, mientras los jóvenes se agrupan a nuestro alrededor, ya que es considerado cool tener un amigo blanco. Los estudiantes universitarios hacen fiestas “Americanas,” en que los huéspedes vienen como Rednecks, Rock Stars, y otros estereotipos raciales de blancos.

En Pakistán, 2000s, los chicos lanzan cuchillos en sus miradas hacia nosotros desde ojos oscuros, nos llaman “bahan chodh” (chinga-hermanas) a nuestras caras, y se hacen espontáneamente violentos con los “extranjeros” en eventos deportivos con poca provocación. Al final, tengo que salir del país por el peligro a la gente blanca de linchamientos y decapitaciones.

En México, 2010s, la mitad del país se resiente y desprecia el color blanco, y la mitad del país está enamorado de ello. Nadie es daltónico. Ambos delincuentes y policia categóricamente sustituyen perfiles raciales para perfiles económicas para eligirnos por asalto, secuestro, y extorsión. El insulto racial “gringo” (la palabra g) se usa alegremente y arbitrariamente con connotaciónes de estúpido y orígenes en un canto que literalmente exige que todos los blancos abandonan el país inmediatamente. (En la defensa de México, es un país que se encuentra un poco por detrás de otros países más desarrollados en el arco moral de prejuicio del universo: los afrodescendientes todavía se conocen comúnmente como Negritos y los gemelos unidos como Siameses.)

En la arena sexista, en todos esos países, las mujeres poco atractivas nos bañan con una atención no deseada, silbandonos en voz baja al pasar, desvestiendonos con ojos pornográficos, y agarrando a nuestros cuerpos en ambientes con poca luz o mucha gente, o dado la más débil excusa. Las mujeres atractivas e inseguras nos insultan como una forma de conseguir nuestro interes.

Las personas nos burlan, nos celebran, nos mutilan, nos besuquean, nos engañan, nos prodigan, nos prefieren, nos rehuyen, nos incluyen, nos excluyen, todo por el color de nuestra piel o la simetría de nuestros caras y cuerpos.

Tenemos que elegir las palabras y acciones con cuidado porque la gente está constantemente midiendonos contra la imagen en sus cabezas del Americano feo/genial o del desconocido alto, guapo, y culero.

Para mí, todo esto siempre ha sido sólo los altibajos de la vida real, intemperie y a veces mordaz en los vastos desiertos carentes de amor de la Tierra 2.0 – donde todo el mundo quiere algo y basa la forma en que te tratan sobre qué tan probable es que les puedes proporcionar esa cosa. Si eres rico, todo el mundo quiere robarte. Si eres sexy, todo el mundo quiere joderte. Si eres inteligente… nadie le importa una mierda. Si eres blanco o negro o verde, algunas personas te acarician por ello y algunas personas te asesinan por ello. Todo depende del lugar en donde estás y de quién manda allí. El mundo es un lugar grande, mezquino, y malo.

Fue sólo cuando me fui familiarizando con la postura arrogante de la cultura popular privilegiada postmoderna que me di cuenta de que estaba permitido chillarse de ello.